En el juego del amor, elegir bien tus cartas lo cambia todo.
Con tu vestido, no te la juegues.
Elige diseño con intención, intuición y destino.
Cada colección nace como nacen las decisiones importantes: con intuición, con tiempo y con intención.
No responde a tendencias ni a temporadas. Responde a un momento.
Esta nueva colección es una interpretación contemporánea del amor, del cuerpo y de la elección consciente.
Diseños que no buscan impresionar a primera vista, sino quedarse contigo.
Cada diseño de esta colección representa una forma distinta de apostar:
con calma, con presencia, con verdad.
Elige una, no todas.
Porque cuando una carta es la correcta, se nota.
No reparto suerte.
Reparto decisiones.
Aquí no se juega a lo que toca.
Se juega a lo que eres.
Como una croupier, observo la mesa,
leo a quien tengo delante
y sé cuándo es el momento de apostar…
y cuándo no.
Porque en el amor, como en el juego,
no gana quien arriesga más,
sino quien elige bien su carta.
Vitakhra nace del encuentro entre el diseño y el destino. Un atelier donde cada decisión se toma con calma y cada vestido cuenta una verdad.
Aquí, lo clásico y lo contemporáneo se entrelazan:
la intuición, las cartas, el amor y el estilo propio.
Nada se impone. Todo se escucha.
Desde los primeros bocetos hasta el ritual del Reveal,
cada experiencia está pensada para que vuelvas a ti misma.
Para que elijas con conciencia.
Para que te reconozcas.
Porque cuando una decisión es importante,
no se toma a la ligera.
Se siente.
En Vitakhra, cada vestido es una pieza única creada con intención.
No diseño por categorías, diseño para momentos importantes.
Experiencias a medida que honran tu historia, tu cuerpo y tu forma de estar en el mundo.
Desde la novia hasta su círculo más cercano, cada diseño nace desde la calma, el criterio y una sensibilidad que no sigue modas: las interpreta.
La decisión más importante de la partida. Un proceso íntimo y consciente donde el vestido nace de tu esencia, tu cuerpo y tu historia.
Diseños que acompañan sin robar protagonismo, elegantes, fluidos y con carácter.
Pequeñas piezas creadas para armonizar con el universo de la celebración.
El ritual final: el momento en que tu vestido deja de ser una idea y se convierte en destino.
Cada mujer llega con una historia, y cada Reveal es el instante en que esa historia toma forma.
Aquí se muestran algunos de los momentos que hemos acompañado, donde las decisiones, las cartas y la emoción del amor se revelan en un vestido que ya es destino.
Instantes reales, íntimos y memorables que perduran más allá del día de la boda.

La historia comienza en una conversación íntima.
Escuchamos tu esencia, tus intuiciones y lo que quieres sentir el día de tu boda.
Aquí definimos el estilo, el corte y la dirección del diseño.
Sin prisa, sin presión, solo claridad.

Damos forma al destino. Entre telas, bocetos y pruebas, tu vestido empieza a tomar vida.
Trabajamos sobre tu cuerpo real, ajustando cada detalle con precisión y sensibilidad.
Es un proceso artesanal donde cada decisión se toma contigo, no por ti.
Es el momento donde tu vestido se construye, puntada a puntada.

Revelas tu jugada ganadora. El ritual final.
Descubres tu vestido terminado en un momento único, rodeada de quienes te acompañan.
Brindis, emoción y la certeza de que apostaste por lo que realmente te representa.
Aquí ganas la partida. Aquí ganas tu vestido.
Elegir un vestido de novia no es recoger una prenda: es tomar una decisión que habla de ti, de tu historia y del futuro que estás a punto de crear.
Un vestido prediseñado puede quedarte bien.
Pero uno a medida te reconoce.
En Vitakhra creemos que un vestido debe nacer de tu esencia, no de un catálogo.
Trabajo desde la intuición y la calma. Primero escucho. Luego diseño. Después corto. No creo vestidos para encajar en una tendencia. Diseño para que te reconozcas. Cada decisión está pensada para ti para tu cuerpo, tu historia y tu personalidad. Porque un vestido no sólo tiene que impresionar. Tiene que sentirse verdad.
Sin prisa.
Sin imposiciones.
Sin artificios.
Un vestido creado contigo.
Un proceso vivido como un ritual.
En Vitakhra, cada mujer trae una historia distinta… y cada vestido la honra.
Lo que dicen de nosotras no habla solo del resultado, sino del camino: la escucha, la calma, el proceso y ese instante en que el vestido se convierte en destino.
Aquí algunas de las voces que han vivido la experiencia desde dentro.
Llegué con muchas dudas y pocas ideas claras, y Vita supo leerme desde el primer momento. Me escuchó de verdad, sin prisas, sin imponer nada. El proceso fue calmado, bonito y muy cuidado. El día del Reveal entendí que no era solo un vestido: era una experiencia que me voy a llevar para siempre.
Había mirado muchas opciones antes y ninguna me hacía sentir tranquila. Con Vita todo fue distinto: confianza, criterio y una forma de trabajar muy humana. El vestido encajaba conmigo de una manera que no sabía explicar… hasta que me lo probé. Me reconocí. Y eso no tiene precio.
Pensaba que hacerme un vestido a medida sería complicado o incluso frío, y fue todo lo contrario. Me sentí cuidada desde el primer día. El proceso fue tranquilo, íntimo y muy consciente. El vestido era precioso, sí, pero lo mejor fue la experiencia y cómo me sentí durante todo el camino.
Había visto un vestido prediseñado que me encantaba, pero el precio era una locura y no terminaba de sentirme yo. Con Vita fue todo lo contrario. Me diseñó dos vestidos para poder cambiarme durante el día y vivir cada momento como quería. Y lo más fuerte: todo el proceso a medida, los dos vestidos y la experiencia completa me costaron menos que ese primer vestido de tienda. No solo gané en precio, gané en tranquilidad y en sentirme yo.
Lo que más valoro de trabajar con Vita es cómo te hace sentir. No intenta cambiarte ni llevarte a un sitio que no eres. Te acompaña, te guía y construye contigo algo muy personal. Cada prueba fue un momento especial y el resultado superó cualquier expectativa.
Cada proceso es distinto, porque cada mujer lo es.
Trabajo sin prisas, pero con criterio.
Lo ideal es empezar con tiempo para poder disfrutar del proceso y tomar decisiones con calma.
Cuando eso ocurre, el resultado se nota.
La primera cita es para conocernos.
Para escucharte, entender tu historia y saber cómo quieres sentirte ese día.
Hablamos sin prisas: de ti, de tu momento, de lo que te gusta y de lo que no.
Vemos referencias, tejidos y posibilidades, pero no tomamos decisiones forzadas.
No se trata de elegir un vestido, sino de empezar a construirlo con sentido.
Sales con una idea más clara y la tranquilidad de saber si este proceso es para ti.
Y eso, muchas veces, ya lo cambia todo.
No pasa nada. De hecho, es lo más habitual.
Mi trabajo empieza ahí: escuchando, haciendo las preguntas correctas y acompañándote hasta que todo encaja.
No necesitas venir con una idea cerrada. La construimos juntas.
No.
Diseño para mujeres que viven momentos importantes.
Novias, invitadas, madrinas, damas de honor y niñas.
Cada una con su lugar, su papel y su historia dentro de la celebración.
Sí.
El proceso está vivo.
Probamos, ajustamos y decidimos juntas hasta que el vestido tiene sentido contigo y con tu día.
No se trata de acertar a la primera, sino de llegar al lugar correcto.
No necesariamente.
Muchas veces ocurre justo lo contrario.
Cuando entiendes todo lo que incluye el proceso a medida —el diseño, los ajustes, la atención y la experiencia— el valor cambia por completo.
Además, cada propuesta se adapta a ti y a tu momento.
Sí, y muchas veces es una gran decisión.
Hay novias que quieren vivir cada momento del día de una forma distinta, y lo trabajamos así desde el inicio.
Cambios pensados con sentido, no por capricho.
Es un ritual.
El instante en el que todo lo trabajado cobra forma y emoción.
Un momento íntimo, cuidado y muy especial que muchas de mis clientas recuerdan como uno de los más bonitos de todo el proceso.
Si buscas algo hecho con calma.
Si no quieres disfrazarte.
Si valoras el proceso tanto como el resultado.
Entonces probablemente sí.
Cuando llegué a Vitakhra estaba convencida de que un vestido a medida se me iría de presupuesto. La sorpresa fue enorme: no solo era más asequible de lo que había visto en tiendas, sino que además Vita me propuso un cambio de vestido para poder vivir el día con todas sus fases. Al final me llevé dos vestidos, pensados para mí y para mi día, y aun así me costó menos que el primero que me probé en una tienda convencional. La mejor elección, sin duda.